La depresión es una de las comorbilidades más frecuentes en personas con daño neurológico. Tras un ictus, un traumatismo craneoencefálico o una lesión medular, la prevalencia de síntomas depresivos puede alcanzar el 30-50% de los pacientes. Este hecho tiene implicaciones clínicas directas: la depresión comórbida se asocia con peores resultados funcionales, menor adherencia a los programas de rehabilitación y una reducción significativa de la calidad de vida.
El metaanálisis de Schuch et al. (2016) analizó 25 ensayos controlados aleatorizados con 1.487 participantes y mostró un efecto antidepresivo grande y significativo del ejercicio (SMD = -1,11). El metaanálisis en red de Singh et al. (2023) en el BMJ incluyó 218 ensayos con 14.170 participantes y concluyó que el ejercicio es eficaz para la depresión, con efectos comparables a la psicoterapia y farmacoterapia en determinados subgrupos.
Las guías del NICE recomiendan programas de 3 sesiones semanales como mínimo, con sesiones de 30-60 minutos y duración de 8-16 semanas. Tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento de fuerza muestran eficacia significativa. El ejercicio debe considerarse complemento, no sustitutivo, del tratamiento convencional.
En personas con daño neurológico, la tecnología robótica (robot de marcha, robot de brazo) permite diseñar programas de ejercicio adaptados con control preciso de carga y asistencia, facilitando el entrenamiento seguro incluso en pacientes con limitaciones funcionales severas.
En GNeuro diseñamos programas de ejercicio terapéutico individualizados para personas con daño neurológico.
Solicitar valoración