El dolor neuropático es una de las secuelas más incapacitantes y difíciles de manejar tras una lesión del sistema nervioso. Afecta significativamente a la calidad de vida, el sueño, el estado de ánimo y la capacidad de participar en la rehabilitación. En GNeuro, en Ourense, ofrecemos un abordaje multimodal que combina neuromodulación, rehabilitación robótica funcional y manejo farmacológico coordinado para reducir el dolor y restaurar la funcionalidad.
El dolor neuropático se origina por una lesión o disfunción del sistema nervioso, a diferencia del dolor nociceptivo que señala un daño tisular. Se manifiesta como sensaciones de quemazón, descargas eléctricas, hormigueo, entumecimiento doloroso o hipersensibilidad al tacto. Puede ser central (tras ictus, lesión medular, esclerosis múltiple) o periférico (neuropatías, síndrome de dolor regional complejo).
El dolor neuropático central post-ictus afecta entre el 8% y el 35% de los supervivientes de ictus y es particularmente resistente a los analgésicos convencionales. El dolor neuropático tras lesión medular afecta a más del 50% de los pacientes y constituye a menudo su principal queja, por encima incluso de la pérdida de movilidad.
La neuromodulación cerebral no invasiva actúa sobre las vías descendentes de modulación del dolor y sobre las áreas corticales implicadas en el procesamiento doloroso. La estimulación de la corteza motora primaria ha demostrado eficacia específica en el dolor neuropático central, activando mecanismos inhibitorios que reducen la señalización dolorosa anómala.
Los protocolos de neuromodulación para dolor se aplican en series de sesiones y pueden combinarse con la rehabilitación robótica, aprovechando la activación cortical motora para potenciar el efecto analgésico. La evidencia científica respalda esta combinación como una estrategia eficaz para pacientes con dolor neuropático resistente a farmacoterapia.
El dolor neuropático frecuentemente coexiste con limitaciones motoras que restringen la actividad física y generan un círculo vicioso de inmovilidad, desacondicionamiento y aumento del dolor. La rehabilitación robótica permite realizar ejercicio terapéutico estructurado incluso cuando el dolor limita la terapia convencional.
El robot de marcha facilita la deambulación asistida en pacientes cuyo dolor dificulta la marcha autónoma, manteniendo la movilidad articular y la fuerza muscular. El soporte parcial de peso corporal reduce la carga mecánica y puede disminuir la provocación de dolor durante el ejercicio.
El robot de miembro superior y el robot de destreza manual permiten trabajar la funcionalidad del brazo y la mano afectados, adaptando la intensidad del ejercicio a la tolerancia al dolor del paciente. La actividad motora estructurada tiene efecto analgésico por sí misma, a través de la liberación de endorfinas y la activación de mecanismos inhibitorios segmentarios.
El dolor neuropático requiere un tratamiento farmacológico específico, diferente al de otros tipos de dolor. Los fármacos de primera línea incluyen antiepilépticos moduladores de canales de calcio, antidepresivos duales y, en casos seleccionados, tratamientos tópicos. Nuestro médico rehabilitador trabaja en coordinación con el neurólogo y el especialista en dolor del paciente para optimizar la pauta farmacológica.
La combinación de neuromodulación con farmacoterapia optimizada puede permitir reducir las dosis de medicación necesarias, minimizando los efectos secundarios como somnolencia, mareos o ganancia de peso que frecuentemente limitan la adherencia al tratamiento.
El síndrome de dolor regional complejo es una entidad clínica particularmente compleja que puede aparecer tras fracturas, cirugías o lesiones de nervios periféricos. Se caracteriza por dolor desproporcionado, cambios en la temperatura y coloración de la piel, edema y limitación funcional progresiva. En GNeuro combinamos neuromodulación, terapia robótica gradual y desensibilización progresiva para abordar este síndrome desde múltiples frentes.
El dolor crónico neuropático afecta a todas las dimensiones de la vida: sueño, estado de ánimo, relaciones sociales, capacidad laboral y participación en actividades de ocio. Nuestro enfoque integral no se limita a reducir la intensidad del dolor, sino que busca mejorar la funcionalidad global del paciente, su capacidad de participación y su percepción de control sobre la enfermedad.
Utilizamos escalas validadas de dolor, funcionalidad y calidad de vida para documentar la evolución y ajustar el tratamiento. El objetivo es alcanzar un nivel de dolor manejable que permita al paciente participar activamente en su rehabilitación y retomar sus actividades significativas.
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